Os axóuxeres son obxectos sonoros de cores moi vivas para entreter aos cativos e cativas. Este blogue pretende ser un espazo onde poder realizar o intercambio de experiencias, amáis dunha proposta motivadora de integración das TIC ás miñas clases. Desexo que sexa enriquecedor e motivante para a vosa e a miña formación.

viernes, 23 de noviembre de 2012

El  25 DE NOVIEMBRE SE CELEBRA EL DÍA INTERNACIONAL CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO
"si puedes dar abrazos ¿por qué dar tortazos?" 

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"Si huele a lobo, habla como un lobo, parece un lobo... Lo más seguro es que sea un lobo!!!"

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"La violencia no siempre es visible"



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YAMILA NO VA A LA ESCUELA. PROPUESTA 25-N

En este mes de noviembre se celebra el día 20 el día mundial de la infancia y el 25  el día internacional contra la violencia hacia las mujeres.
Recientemente el caso de Malala Yousafzai, la niña pakistaní tiroteada por los talibanes cuando ejercía su derecho a asistir a la escuela, ha revelado que muchas niñas en el mundo están privadas de este derecho que se reconoce como fundamental.
Niñas obligadas a permanecer en la casa o casadas a edades tempranas son formas de maltrato que queremos denunciar y que a veces lo tenemos muy cerca.
CUENTO
"Yamila no va  a la escuela"
que nos sirve para hacer entender que el derecho a asistir a la escuela es universal y que ninguna niña puede ser privada de él por el mero hecho de haber nacido mujer.

El cuento está escrito por Begoña Álvarez Moratinos


YAMILA NO VA A LA ESCUELA

Yamila vive allá lejos, cerca del valle desde donde se ven las montañas con sus sombreros blancos, su casa está a orillas del río Swat, un río lleno de peces donde los pescadores acuden a diario.
Yamila quiere saber cómo se llaman los peces, y quiere aprender el nombre de sus montañas. Le gusta saber escribir para poder contárselo todo a su amiga Nahir.
Yamila se levanta por la mañana y prepara el desayuno de Jafar, su hermano gemelo. Él va a la escuela, lee libros y escribe hermosas poesías, conoce el nombre de las montañas, el de los peces y el de los árboles que están a las orillas del río.
Yamila nunca fue a la escuela, su padre la enseñó a leer y a escribir, era un juego secreto que no podía contar a nadie y ella no sabe bien por qué.
Hoy Yamila se ha levantado como todos los días, un poquito antes incluso, ha acudido a la habitación donde duermen su madre y su padre y muy seria les ha dicho:
¡Hoy empezaré a ir a la escuela!
Mamá y papá se han mirado con cara de preocupación, después mamá ha abrazado muy fuerte a Yamila y le ha explicado que ella podrá seguir aprendiendo en casa pero que nadie puede enterarse, las niñas no pueden ir a la escuela, las niñas solo pueden aprender a cuidar la casa.
Ella se ha puesto triste y ha mirado a su padre, su padre ha acariciado dulcemente a Yamila para decirle que su madre tiene razón. ¡Seguirás aprendiendo conmigo!
Al llegar la noche ya no ha querido mirar por la ventana, y llora agarrada fuertemente a su almohada.
Pero alguien toca su puerta y abre con cuidado, su hermano Jafar llega para consolarla,
-Yamila, le dice, mañana irás a la escuela.
-¿Pero cómo, Jafar? Ya has oído a mamá y a papá, las niñas no pueden ir a la escuela, me echarán cuando me vean llegar, incluso puede que me insulten y hasta que me peguen.
-No, Yamila, eso no va a ocurrir, será un secreto entre tú y yo, mañana vestirás mis ropas, todos dicen que nos parecemos así que nadie notará que no soy yo. Llevarás mis libros y mis cuadernos, escucharás lo que allí se diga luego me lo contarás al llegar a casa. Aprenderemos juntos. Un día irás tú y otro yo.
Esa noche Yamila no pudo dormir.
Al día siguiente Jafar y Yamila intercambiaron sus ropas, Jafar se apresuró a poner el desayuno y ayudar en las tareas de la casa, iba y venía tan rápido que su madre no se percató del cambio.
Yamila emprendió camino a la escuela, al llegar reconoció a Nadím y a José y al grupo de amigos de su hermano, les saludó con miedo a ser descubierta pero nadie pareció darse cuenta del engaño.
Por increíble que pueda parecer pasaron los días y Jafar y Yamila continuaron con su secreto.
Pero una mañana, cuando se disponían a cambiar sus ropas, Yamila miró a Jafar con sus ojos grandes llenos de vida y levantando su mano le dijo
¡Hoy no Jafar!, ¡Hoy iremos juntos!
¡Qué dices!, ¿te has vuelto loca? ¡No podemos hacer eso!
¡Claro que podemos!
Jafar miraba a Yamila boquiabierto, la siguió hasta la cocina donde su madre y su padre se disponían a empezar a desayunar
-¡Hoy iré a la escuela!, dijo Yamila en un tono de voz tan fuerte que su padre derramó el desayuno y su madre casi se atraganta.
-¡Hija, ya sabes que eso no puede ser!
-No papá, eso… ¡ya ha sido!
-¿Cómo dices?
Su padre abrió lo ojos tanto que le costó volver a cerrarlos
-Que ya he ido a la escuela ¡Y varias veces! ¡Díselo tú Jafar!
Jafar asintió con la cabeza y poco a poco fueron explicando lo que había pasado.
Esperaban la regañina, pero su padre y su madre salieron de la cocina sin decir palabra, al rato volvieron con una enorme sábana blanca y unos lápices de colores
Vamos, Yamila, dibujaremos aquí tu mayor deseo, después haremos copias más pequeñas y las enviaremos por todo el mundo para que sepan que hay escuelas cerradas para las niñas, pronto tendrán que abrirte las puertas y mientras eso pase tu hermano, tu madre y yo iremos contigo cada mañana y si no abren nos quedaremos fuera hasta que lo entiendan. Cada día llenaremos las paredes con dibujos y poemas, y, al final, ¡abrirán!

Hoy Yamila ha mirado por la ventana y ha visto las altas montañas, ha dibujado con su dedo los sombreros blancos, ha recorrido la orilla del río y ha contado uno por uno los peces.
Yamila sigue esperando y pidiendo a las niñas y a los niños de todo el mundo que dibujen sus escuelas con las puertas abiertas y las niñas dentro, para que entre todas y entre todos las puertas de su escuela puedan estar abiertas también para ella y para todas las Yamilas del mundo.



















   







               

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